
Crear mundos: literatura, fanzines y futuros posibles en la Libroferia Encarnación
TH360
¿Qué pasa cuando una feria del libro deja de pensar la literatura únicamente como algo que se lee?
Puede convertirse en una página en blanco, en una publicación hecha a mano, en una historia inventada entre varias personas o incluso en un museo dedicado a imaginar el futuro.
Esa fue la experiencia desarrollada por Esteban Castromán, escritor, editor y productor cultural de Buenos Aires, durante la 22ª Libroferia Encarnación, donde llevó adelante tres propuestas que combinaron escritura, diseño, imaginación y participación: Taller de Cuentos Cortos, Taller de Fanzines y MUSEO_del_FUTURO.
La propuesta formó parte de una línea de trabajo que busca explorar los cruces entre literatura, cultura, tecnología y nuevos formatos narrativos. En el proyecto presentado para la Libroferia, el Observatorio TH360 definía estos espacios como un laboratorio creativo, basado en la imaginación, la tecnología y el juego.

Una historia puede caber en una página
El Taller de Cuentos Cortos: "Crear un mundo en una página" partió de una pregunta aparentemente sencilla: ¿cómo construir una historia capaz de sorprender en apenas unas pocas líneas?
La respuesta no estuvo en las fórmulas, sino en la experimentación.
A través de disparadores creativos, imágenes, objetos y juegos narrativos, los participantes trabajaron sobre algunos de los elementos fundamentales de cualquier relato: personajes, conflicto, atmósfera, ritmo y desenlace.
El desafío consistió en descubrir que una historia no necesita ser extensa para construir un mundo. A veces alcanza con una buena idea, una voz y la capacidad de elegir qué contar y qué dejar afuera.
La propuesta original estaba dirigida a jóvenes y planteaba que cada participante escribiera y compartiera su propio relato como parte de una experiencia de creación colectiva.

Una hoja puede convertirse en un medio
El segundo laboratorio llevó la literatura hacia otro territorio: el fanzine.
En "Publicá tu primera historia", los participantes exploraron una tradición de la cultura independiente que antecede a las redes sociales y que convirtió al papel en una herramienta de expresión personal.
Escribir, dibujar, recortar, diseñar, pegar y publicar.
El fanzine propone justamente eso: que cualquiera pueda convertirse, aunque sea por un rato, en autor, editor y diseñador de su propia publicación.
La actividad combinó literatura, diseño, ilustración y cultura independiente, recuperando el espíritu artesanal de estas pequeñas publicaciones y trasladándolo a nuevas generaciones. La propuesta de STROMLab planteaba trabajar con cuentos, poemas, ilustraciones, cómics y collages para transformar una hoja de papel en una publicación personal.
En un contexto dominado por las plataformas digitales, producir un objeto físico también puede ser una forma de recuperar algo esencial: la experiencia de hacer circular una idea con las propias manos.
El futuro es un espacio para imaginar
La tercera experiencia llevó la exploración todavía más lejos.
MUSEO_del_FUTURO fue concebido como un laboratorio participativo para imaginar los próximos años.
¿Cómo serán las escuelas del futuro? ¿Qué trabajos existirán? ¿Cómo cambiarán los libros, las ciudades, la música o la inteligencia artificial nuestra vida cotidiana?
En lugar de buscar respuestas correctas, la actividad propuso formular preguntas.
Los participantes imaginaron escenarios posibles a través de juegos, desafíos creativos y producción colectiva. Dibujos, textos, objetos e ideas fueron convirtiéndose en piezas de una exposición construida por los propios participantes.
La lógica detrás de la propuesta es particularmente significativa: el futuro no aparece como algo que simplemente va a suceder, sino como algo que también podemos imaginar, discutir y diseñar.



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